Una pequeña experiencia

Aquí tiene una pequeña experiencia que puede hacer en casa y que le dirá mucho de la forma en que percibe su propio cuerpo.

Se aísla en una habitación tranquila. Se toma arcilla o pastilina (alrededor de 250 g) de color neutro y lisa. Coloca un despertador o un cuenta-minutos a mano y lo ajusta para que suene a los 15 minutos. Se sienta lo más confortablemente posible y empieza a amasar la plastilina hasta que se vuelva maleable. Hace con ella una bola luego cierra los ojos y comienza a modelar un personaje. Mantiene los ojos cerrados hasta el final del trabajo. 

Un montón de pensamientos pasan por la cabeza: “¿Lo haré suficientemente bien? ¿Estaré a la altura?” Con respecto a qué… no se sabe. Se deja a los dedos, que saben lo que hacen, remover y amasar a su aire. Al sonar el despertador, abre los ojos. 

La emoción est inmediata

Si uno es sincero, no puede efectivamente quedarse indiferente descubriendo su criatura. A veces, el corazón se encoje tal e sufrimiento parece difícil de soportar para este minúsculo cuerpo de arcilla. La cara no tiene rasgos, es un círculo o apenas un óvalo y sin embargo no hay nada más expresivo que estos cuerpos que se modela con los ojos cerrados. La ternura sube al borde de los labios y la compasión como si se diese cuenta de repente de su doble indefenso, al descubierto y vulnerable.

Pasado el primer impacto, observe su personaje

La relación entre la cabeza, las extremidades, el tronco. Mirar la raíz de las extremidades, la de los brazos y la forma de los hombros, si los tiene. Observar la raíz  de los muslos, la forma de las piernas. A veces son de un solo bloque, a imagen de quien se quera de estar enredado en su pasado y de permanecer “sin salir de cascarrón”. Mirar el cuello y su forma, u observar la ausencia de cuello. Después coloca el personaje de perfil, luego de espaldas. Ver si tiene pies o manos, senos, un sexo. Ver si el conjunto está parcelado, hecho por trozos ensamblados juntos como sea… No lo tire demasiado de prisa. Este primer personaje es un testigo. Junto al segundo o al tercero, se podrá valorar el camino recorrido. Todos tendrán un aire de familia, verá las huellas del cuello inclinado o del tórax aplastado. Pero las huellas se borran poco a poco, los brazos y las piernas se consolidan y el cuerpo de arcilla evoluciona al mismo tiempo que evoluciona el cuerpo de carne.

« Mire el cuello de su personaje y su forma, u observe la ausencia de cuello. La coloca de perfil, luego de espaldas. Fíjese en si tiene pies y manos, senos, sexo... »